jueves, 22 de enero de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. INVIERNO 2 PARTE

 

Hace cuarenta años, el mochuelo era una de las especies más comunes y más representativas de la España rural y natural. De allí, aquí, el panorama ha cambiado mucho en todos los aspectos, pues esta especie se ha enrarecido y ha desaparecido de muchas zonas geográficas.

Las causas principales que han llevado al mochuelo común a esta situación han sido tres.

El aumento de las carreteras y el tráfico rodado, ha exterminado a la especie en un radio considerable en sus zonas de tránsito.

La gestión ilegal e irracional que se hace en la mayoría de los cotos de España, al disparar a todo lo que vuela o corre. Hoy apenas se ve un mochuelo en un coto de caza social.

La utilización ilegal encubierta de la ingeniería climática. Desde principios de los años ochenta del pasado siglo, el tiempo meteorológico, el clima, está siendo alterado, manipulado, en todo el territorio nacional con técnicas de ingeniería climática, con consecuencias criminales en los montes y en la fauna.

martes, 20 de enero de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. INVIERNO 2 PARTE


El día llega con niebla al monte. Con el canto de totovías, pinzones, mirlos... El rastro del jabalí y algunos conejos que pastan por las inmediaciones...

Si observamos el porte que tiene la encina (de unos doce metros de altura y unos cuatrocientos años de vida) veremos por su estructura, por la forma que tienen las grandes ramas que salen del tronco, que es un árbol que ha sido guiado desde su juventud, para la producción de bellotas grandes de calidad para la alimentación de la ganadería. Sus ramas se han ido guiando cada veinte o treinta años, para que crezcan de forma horizontal y no vertical, como lo haría de forma natural.

Este tipo de silvicultura se lleva practicando en La Península Ibérica desde hace unos 4000 años. Forma parte de esa cultura profesional popular, que ha ido pasando de generación en generación, donde se funden los hábitos de la sociedad ibérica con el medio forestal, donde ha evolucionado culturalmente y económicamente sin destruir y sin influir de forma negativa en el medio ambiente.

La silvicultura mediterránea ha perdurado durante tanto tiempo en España, porque las personas que se encargaban de gestionar los montes evolucionaron con ellos, aprendieron con ellos, generación tras generación. Haciendo las labores sin prisa, sólo con un objetivo, el de sacar la mayor producción a los árboles, sin causarles ningún daño durante su larga vida. Cuantos más siglos tiene un árbol del género Quercus, más grande es y más kilos de frutos produce.

Pero, en los últimos cuarenta años la gestión forestal ya no se realiza de forma correcta. Las podas de las grandes encinas, alcornoques, quejigos y melojos, ya no se hacen para guiarlos y que estos produzcan mas frutos de calidad. Se hacen sin ningún criterio técnico (muy mal) para sacarle al árbol la mayor producción de leña, que en la mayoría de los casos le cuesta la vida.

Hoy los montes y las dehesas que están dentro de los parques nacionales, naturales o de especial protección, que tienen como fin la protección y la regeneración de su flora a su estado natural, sus árboles siguen sufriendo podas abusivas cada cierto tiempo, sin ningún criterio técnico, incumpliendo las leyes y los planes rectores de uso y gestión de esos espacios naturales protegidos.

No tiene ningún sentido técnico y económico, que se destinen fondos públicos para alterar el estado físico los árboles, si estos ya no producen para la ganadería. El Estado y Las Comunidades Autónomas están malgastando el dinero público. Se está causando un daño irreparable e irreversible a los árboles y a los espacios naturales protegidos.

sábado, 10 de enero de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. INVIERNO 2 PARTE


La calidad ambiental, forestal, que tiene un monte, se ve reflejada en la cantidad y variedad de pájaros carpinteros que le habitan. Hoy es imposible saber que especies habitaban realmente nuestros montes mediterráneos, pues el patrimonio forestal que sobrevive, son pequeñas o grandes manchas muy alteradas, como consecuencia de la gestión que han tenido en los últimos doscientos años.

Las cuatro especies que habitan las manchas mediterráneas, están representadas por el pito real, el pico picapinos, el pico menor y el torcecuello. Tienen su nicho ecológico. Pueden vivir sin ningún problema en los mismos territorios, pues cada pico se ha especializado en la alimentación y en la captura de sus presas.

El pito real se alimenta principalmente de hormigas, de casi todo tipo de insectos y frutos. El pico menor se alimenta de insectos y larvas que habitan en los árboles y arbustos, y frutos. El torcecuello consume insectos variados, principalmente hormigas y sus puestas. El pico picapinos, como el que vemos en la imagen, se alimenta de insectos que habitan en los árboles y arbustos, de inflorescencias, de los variados frutos que da el monte a lo largo del año, de huevos y crías de pequeños pájaros.

En los últimos veinte años, como consecuencia de la manipulación del clima con ingeniería climática, que está acabando con las últimas manchas mediterráneas, sólo el pico picapinos está resistiendo a la extinción, debido a su amplio abanico para alimentarse.

Todo el que visite un espacio forestal, se va a dar cuenta de los escasos insectos que se observan, de los pocos pájaros que se escuchan, de la cantidad de árboles muertos que se ven, de la extinción de la mayoría de los arbustos. De como ha cambiado el monte, para mal, en los últimos veinte años.

Los productos que fumigan en los cielos de España aviones y drones todos los días del año, compuestos por aluminio, grafeno y tierras de diatomeas, principalmente, han eliminado casi por completo a los insectos. Algunas especies están a punto de extinguirse. Al Cerambyx cerdo y al escarabajo del olmo, entre otros, les ha beneficiado, como consecuencia del aumento de las temperaturas. Están “contribuyendo” gracias a la ingeniería climática, al exterminio de los olmos, de las encinas, alcornoques y quejigos centenarios que quedan en España.

La ejecución criminal encubierta de la ingeniería climática lo ha cambiado todo, está exterminando el patrimonio natural de España.

miércoles, 7 de enero de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. INVIERNO 2 PARTE



Pasado el otoño, después de tres meses de bodas, los grandes ciervos se encierran en el monte espeso y desaparecen. Cuando cae la tarde, salen de sus encames a pastar en los claros. Al alba vuelven a sus lugares secretos, sólo durante estas horas es posible verlos.

El ciervo es un animal territorial, que siente la querencia donde ha nacido, pues siempre vuelve a ella. Pero también es un espíritu libre, que necesita enormes zonas de monte, de miles de hectáreas, donde moverse durante la noche. Para localizar pastos, manantiales o cursos fluviales donde beber. Un ciervo puede alejarse para pastar o beber, diez kilómetros de la zona donde se encama.

En los últimos treinta años, la mayoría de las fincas dedicadas a la explotación comercial de la caza mayor, se han cerrado ilegalmente. Apropiándose ilegalmente de los caminos, las vías pecuarias y los cursos fluviales, todos ellos de titularidad pública. Impidiendo el libre tránsito de la fauna: ciervos, gamos, corzos, cabras monteses, jabalíes y lobos.

La Ley de Caza dice, que la propiedad de la fauna cinegética se obtiene cuando el animal se abate. Mientras está vivo, es libre, le ampara la legislación vigente.

Los cotos de caza están destinados legalmente a la producción natural de especies cinegéticas (donde habita la mayoría de la fauna no cinegética del país) y a la organización de monterías reglamentadas y legalizadas, para abatir un número determinado de ejemplares. En ningún párrafo de La Ley de Caza dice, que el propietario de la finca se puede apropiar o impedir el libre tránsito de la fauna silvestre, mediante el cierre de esta.

El panorama de España, montaraz, auténtica, casi ha desaparecido. Hoy, Los Montes de Toledo y Sierra Morena se han convertido casi en su totalidad, en un enorme parque cinegético. Ordenado por mallas que impiden el libre tránsito de la caza mayor; trazado por caminos, pistas y tiraderos, que llegan hasta las zonas más secretas de los montes, rompiendo las querencias de la fauna.

Con esta gestión se han conseguido tres cosas desde la administración, al permitirlo ilegalmente. Han conseguido casi el exterminio de dos especies emblemáticas de la fauna ibérica, únicas en el mundo, que eliminaban a los animales enfermos con tuberculosis. El lince ibérico y el lobo ibérico, localizado al sur del Río Tajo. Han destruido por completo el paisaje del monte, al llenarlo alambradas, de pistas, caminos y tiraderos, para producir unos ciervos que ya no son libres, que son tan silvestres como las cabras que guarda un pastor en el monte.

sábado, 3 de enero de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. INVIERNO 2 PARTE

 

A lo largo del invierno, durante esas épocas en las que las borrascas boreales inciden sobre La Península Ibérica, causando olas de frío y temporales de nieve, numerosos pájaros que habitan en los pinares silvestres y en los montes atlánticos que cubren las montañas del Sistema Central, invernan o pasan largas temporadas en los encinares de las mesetas.

Los pequeños herrerillos capuchinos, carboneros garrapinos, trepadores azules, pinzones comunes y reales, zorzales comunes y charlos, mirlos comunes, gavilanes... Se marchan de sus territorios naturales, no porque no soportan el frío, pues están adaptados por evolución para aguantar todo tipo de inclemencias naturales. Se van como consecuencia de la climatología adversa, al no poder encontrar alimento, pues todo esta cubierto por la nieve y el hielo.

Debido a sus pequeños cuerpos y su metabolismo, no pueden almacenar grasas para subsistir durante varios días, pues el frío activa sus cuerpos y quema en poco tiempo las pocas reservas que tienen. En consecuencia, si no se van rápido a otras latitudes más benignas, donde pueden encontrar alimento, sucumben.

En condiciones normales, un herrerillo capuchino con reservas de grasa puede soportar sin comer entre uno y dos días. Con temperaturas por debajo de -5ºC, sin ningún recurso para alimentarse, muere en horas.

Un gavilán, en condiciones normales puede aguantar sin alimentarse unos dos días. Con temperaturas por debajo de -5ºC, con todo su territorio cubierto de nieve, donde faltan sus principales presas, los pequeños pájaros, o se va, o en 24 horas cae, dependiendo de las grasas que tenga acumuladas.