miércoles, 19 de febrero de 2020

EL MUNDO NATURAL DEL TORO BRAVO. PRIMAVERA








Entrado marzo, la primavera se deja sentir en los montes mediterráneos. Los días se van alargando, y las temperaturas se vuelven más templadas con las lluvias. A lo largo de la estación, con el aumento de las horas de luz, el clima se hace más estable y las temperaturas suben progresivamente.

El monte está lleno de vida por todas partes. La flora se manifiesta en forma de hojas nuevas y renovadas; especies que renacen de la tierra en forma de flores y de setas. Los Mamíferos y las aves están criando. Los anfibios y los reptiles ya se han despertado y se entregan a un nuevo ciclo para perpetuarse. En cualquier lugar del monte vamos a encontrar vida realizando alguna de sus facetas.

Las vacas bravas que no han parido al final del invierno, lo hacen a lo largo de la estación. Es la época ideal, debido a la abundancia de pastos y al clima.

Los añojos y los erales viven ahora todos juntos. Los machos por un lado y las hembras por otro.

Los novillos cumplen los tres años. Presentan los rasgos morfológicos de ese toro rematado que serán el próximo año. Siguen muy hermanados, formando pequeños grupos. Una convivencia que comienza ha romperse por diversas disputas y peleas, de las que saldrán los líderes de esos grupos; y ejemplares muertos y heridos de diversa consideración.

Los toros, con los cuatro años ya cumplidos o cumpliendo, presenta esa viva estampa característica de la Península Ibérica. Ahora son menos sociales y menos permisivos con otros individuos. Dependiendo de la casta y de la estirpe, son más o menos agresivos y peleones.

La primavera es una época que llega con fuerza, que despierta la vida en los montes ibéricos. La activa, la renueva, la perpetúa...



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