domingo, 4 de noviembre de 2018

LOS BOSQUES ATLÁNTICOS DEL SISTEMA CENTRAL


En el centro de La Península Ibérica, localizado entre las dos mesetas, se extiende el Sistema Central. Una cordillera formada por nueve sierras principales, Ayllón, Somosierra, Guadarrama, Malagón, Gredos, Bejar, Francia, Gata y Estrela. Con una longitud de unos 600 Km y cumbres que van de los 1373 a los 2592 metros de altitud.

Estas montañas están pobladas por bosques atlánticos variados, que llegaron aquí en otras épocas, cuando La Península Ibérica tenía un clima más estable, con unas precipitaciones de lluvias y de nieves mas generosas.

En sus valles podemos encontrar variadas manchas forestales mixtas o casi puras, de abedules, acebedas, hayedos, robledales, fresnedas, bosques de ribera de álamos y sauces, y bosques de galería de alisos. Acompañados por una amplia variedad de especies forestales atlánticas, y por una fauna muy sobresaliente, variada y endémica.

Hoy, gracias a una serie de factores históricos, cierta gestión forestal y el abandono que han tenido los montes, muchos espacios forestales se han recuperado algo en los últimos treinta años. Ciertas manchas que mantienen la mayoría de su riqueza biológica, nos muestran hoy como podían ser estos bosques, antes de que la gestión del hombre los mutilara en muchos aspectos biológicos, o los hiciera desaparecer.

Las imágenes que vamos a ver en el documental son el resultado de varios años, transitando y observando ciertos valles apartados del Sistema Central. Por los que ya apenas se ve a los ganaderos, y ya no transitan los carboneros, ni los leñadores ni lo madereros. Aquí, con el paso del tiempo y de las estaciones, el bosque y sus habitantes vuelven a ser los protagonistas de la película que comenzó hace mucho tiempo...




















jueves, 1 de noviembre de 2018

EL OTOÑO ES...


El otoño es esa estación que levanta pasiones en las personas que están vivas... Que crean con la imaginación, que piensan que hay algo más... Es la estación del cambio. El comienzo de un nuevo ciclo biológico, en el que se cimenta la vida del año venidero...




Es la aventura de un papamoscas gris, que va llevando el otoño por todos los montes por los que pasa, hasta su llegada a las selvas tropicales de África.




Es un arroyo de montaña de aguas cristalinas, que baja por la ladera de un bosque mixto de pinos silvestres y abedules.




Es una hembra de colirrojo real que se baña en la orilla del arroyo.




Es la vuelta a la vida de los líquenes y los musgos, que estuvieron dormidos durante el seco verano.




Es el tiempo del celo y de los excesos de las cabras monteses, que viven en las altas montañas.




Es la luz que enciende el techo y los rincones del bosque caducifolio.




Es un picogordo que se detiene un instante en la orilla del arroyo para beber.




Es una estación importante en la vida de un castaño casi milenario, que ha dejado el suelo sembrando de castañas.




Es la vía de la vida por la que fluye el papamoscas cerrojillo y millones de aves en su ciclo migratorio.




Es un bosque atlántico poblado por árboles y arbustos variados, que luce la vida con el sol de la mañana.




Es el destino del petirrojo y de muchas aves procedentes del norte.




Es una amanita muscaria que late en un lugar del bosque, porque el otoño ha venido con abundantes lluvias y temperaturas templadas.




Es una persona que pasea... Que observa el espectáculo que se vive en el bosque centenario de castaños.




Es un gallipato que ha vuelto a la vida, gracias a las abundantes lluvias que han dado vida al arroyo.




Es un bosque de ribera que se mira en el río.




Es una garza real que pesca al amanecer en el río.




Es un bosque de ribera de grandes chopos negros, que se pinta de oros y de ocres con el paso de los días.




Es el paso de un erizo entre los arbustos del bosque.




Es la niebla que oculta el monte al amanecer.




Es un gamo que se pierde entre la niebla y las encinas.




Es la fructificación y la floración del madroño. El antes y el después al mismo tiempo.




Es un bosque sumergido en un cuerpo de mujer.




Es la hoja de roble en el suelo del bosque...



lunes, 1 de octubre de 2018

EL EMBALSE DE SANTILLANA


El embalse de Santillana se localiza en los términos municipales de Manzanares El Real y Soto del Real, en Madrid. Se construyó en 1907, bajo el proyecto dirigido y financiado por el Duque del Infantado, para suministrar agua y electricidad a Madrid. En 1969 se construyó una presa más grande cerca de la antigua, para aumentar la capacidad. En la actualidad, estas instalaciones pertenecen al Canal de Isabel II.




Aunque hay pocas aves para la época del año que es, por el agua siempre se cruza alguien... La hembra del ánade real y el somormujo lavanco.




En la zona alta de la ladera, como un símbolo muy importante de esta zona de La Sierra de Guadarrama, el Castillo de Manzanares El Real aguanta el paso del tiempo y de la historia..




La cola del embalse nos muestra un paisaje lleno de contrastes... Montañas con más de dos mil metros de altura; sierras y valles con grandes desniveles, cubiertos por rocas y bosques; manchas de robles melojos y fresnedas, donde pastan las vacas...




En una de las orillas descubrimos a la garza real. Anda a la pesca y captura del desayuno...




Las laderas del embalse están pobladas por montes mediterráneos de encinas, enebros de la miera, arces de montpellier, fresnos y sauces, acompañados por robles melojos, jaras...




Por los sauces que habitan en las orillas, vemos al pico picapinos... Está muy activo y algo confiado. Va registrando las ramas y los troncos de los árboles... Busca energía, para vivir el día a tope.




A pesar de los tres meses de sequía que llevamos soportando, pues apenas han caído unas gotas, los niveles del embalse se mantienen bastante altos.




Bajo sus aguas habita una población muy considerable de peces de diferentes especies. Carpas, barbos, lucios, black bass y percasoles son los más abundantes. En la imagen vemos a un barbo cerca de la orilla.




Los embalses son “ambientes naturales” de grandes contrastes. A lo largo de los años, debido a las regulares precipitaciones, la subida y la bajada de las aguas dejan muy marcadas las orillas.




En una zona sombría y recogida de la orilla, anda la garceta blanca. Está inmóvil, a la espera de que pasen cerca pequeños peces.




Estos enormes vasos de agua de muchos hectómetros de capacidad, están destinados para el consumo humano, y  consecuentemente, están regulados por la legislación, en cuanto a vertidos y contaminación. Los ciudadanos pueden hacer ciertos usos permitidos, siempre que no atenten contra la calidad del agua y el medio ambiente que les rodea.




Por estos ambientes forestales, donde la tranquilidad es muy agradable, encontramos los restos de la alimentación de unos individuos, con muy poca vergüenza y ninguna educación. Ni ambiental, ni cívica.




En una orilla, observo a una gaviota sombría que quiere levantar el vuelo, pero no puede. Tiene una bolsa de plástico enredada en una de sus patas, que le impide elevarse.




En otra orilla, encuentro dos gaviotas sombrías muertas, de hace unas horas. Están hinchadas...




Las aguas del embalse de Santillana no son profundas. Ocupan unas 1050 hectáreas de superficie, donde las fresnedas y los pastizales formaban el hábitat del toro bravo... El Cerro de San Pedro, al fondo, nos podría contar muchas cosas...




Aunque no son numerosas todavía, por las orillas más tranquilas y resguardadas, se ven algunas fochas comunes. Esta especie que nunca ha sido abundante en los humedales de Madrid.




En ciertas zonas, donde las aguas se mantienen más regulares y los suelos son más profundos, habitan pequeños bosquetes de sauces.




El ánade real es uno de los patos más resultones, por sus vistosas y agradables hechuras y colores; por su vida; por ser una especie común en la actualidad, pues afortunadamente no falta en ningún curso fluvial de La Península Ibérica.




La vegetación que predomina en la orilla sur del embalse, está formada por enebros de la miera, encinas, arces de montpellier, fresnos, jaras...




En esta época del año maduran muchos frutos silvestres. Las zarzas ofrecen sus vistosos y apetecibles racimos de moras.




En un charcón de la orilla, se detiene unos instantes la hembra de colirrojo real para bañarse...




Por la orilla norte del embalse, se extiende una pequeña mancha de robles melojos, en la que abundan los fresnos, endrinos, rosales silvestres y zarzas.




En estos ambientes, aunque no son abundantes, conviven los conejos con las vacas.




A pesar de lo nublado que estaba el cielo al alba, el día se ha decantado por el sol.




En una orilla descansa y toma el sol un cormorán grande. Ha venido desde la costa cantábrica, o atlántica, o mediterránea, para pasar el otoño y el invierno...