jueves, 19 de noviembre de 2020

¿QUÉ ES LA EDUCACIÓN AMBIENTAL?

Llevamos más de treinta años oyendo hablar de educación ambiental en España, pero sabemos realmente que es.



domingo, 27 de septiembre de 2020

EL OTOÑO, UNA ESTACIÓN DE CAMBIOS CONTINUOS


El otoño se manifiesta a través del cambio de color de las hojas de los árboles y arbustos que acompañan al río.
Es una época de luces, de lluvias, de temperaturas agradables, de abundancia de frutos, de cambios de residencia para muchas especies... Una época sobre la que se cimienta el comienzo del año venidero. Una estación muy importante.
Para los celtíberos era el comienzo del año, como lo sigue siendo para todos los ganaderos extensivos de La Península Ibérica, pues el año ganadero comienza ahora.



Dentro del bosque, determinadas especies evolucionan y se especializan en un nicho ecológico. Los pájaros carpinteros tienen su vida unida a los bosques, a los árboles, a la madera. En ellos viven, se alimentan y construyen sus nidos.
Cuando llega el otoño se vuelven a oír los tamborileos de los pájaros de la madera. Marcan sus territorios, y comunican a los jóvenes que nacieron en primavera, que se tienen que ir del territorio paterno.
El joven pico picapinos tiene todo el otoño y el invierno para ver mundo, para aprender todas las técnicas de la vida. Cuando llegue la próxima primavera, su aspecto será el de un adulto y defenderá un territorio en el bosque.



En los últimos sesenta años, el planeta ha sufrido una deforestación brutal. La Península Ibérica, ha soportado a lo largo de su historia, numerosas fases de deforestación, que han dado origen a la situación actual.
Ahora, como consecuencia del abandono de la ganadería, de las tierras de cultivo en las zonas de montaña, el abandono de los pueblos y la reconversión de las leñas por gas y electricidad, nos cuentan que los bosques han aumentado en España. Realmente, lo que ha ocurrido, es que ciertos montes y dehesas históricas, se han terminado de repoblar de forma natural; y extensas zonas agrícolas y ganaderas, caídas en desuso, se han poblado de jaras, romeros y árboles autóctonos dispersos, que en nada se parecen a un bosque.
Un bosque, es el resultado de la evolución natural durante miles de años, bajo la influencia de un clima. Dígamen ustedes, con el clima intervenido que tenemos en España, que llueve casi la mitad que hace cuarenta años, qué "bosques" han podido generarse en los últimos cincuenta años.



Hoy, en España podemos encontrar dos subespecies de ciervos, el Cervus elaphus bolivari que habita en la mayor parte del país, y el Cervus elaphus hispanicus que habita sólo en las marismas y montes cercanos del Guadalquivir. Posiblemente, seguramente, hace unos cuantos siglos atrás, cuando los montes eran más extensos y poblaban la mayor parte de La Península, había alguna subespecie más. Las desamortizaciones de dehesas públicas y extesos montes,las numerosas guerras civiles, la ganadería y la caza abusiva, estuvieron a punto de extinguir a los ciervos ibéricos para siempre. Sólo sobrevivieron, en muy bajo número, en los cotos de caza históricos y en las sierras mediterráneas más extensas y agrestes, donde apenas hay presencia humana. El Pardo, Los Montes de Toledo, Las Villuercas, Sierra Morena y Las Marismas del Guadalquirvir.
Hoy, podemos ver ciervos en la mayor parte del país, como consecuencia de la gestión del deporte de la caza. Un deporte, que está cambiando la identidad de los ciervos ibéricos en muchas fincas de caza históricas, al mezclarlos o cambiarlos por ejemplares procedentes del norte de Europa. En muchas zonas de España, los ciervos ibéricos han perdido su identidad, su naturaleza evolutiva, que le hace resistente a las enfermedades, al clima y a las adversidades de las zonas geográficas donde habitan. Son sólo reses con cuernos, para satisfacer la demanda de un mercado cinegético, que no tiene nada que ver con la tradición cultural, seria y respetuosa con las especies cinegéticas, que siempre ha representado la caza en España.



Las masas forestales son generadoras de elementos naturales, esenciales para que la vida pueda fluir día a día en las ciudades. Aquí se produce el agua dulce de calidad que utilizamos a diario, el aire limpio oxigenado e hidratado, que nos libera de virus y de enfermedades cardiorrespiratorias. Son las mejores zonas geográficas para evadirnos, ejercitar el cuerpo y liberarnos de los problemas y el estrés que nos produce el mundo en el que sobrevivimos a lo largo de la semana. Un mundo natural vivo, diverso, gratis, que aporta muchos beneficios importantes y necesarios que los ciudadanos desconocen.



Los ríos son fuentes de vida que fluyen desde las altas montañas hasta el mar. En los últimos setenta años,las condiciones ambientales y saludables de la mayor parte de los ríos de España han desaparecido, o se han visto alteradas como consecuencia de una desastrosa gestión ambiental y económica. Las aguas fluviales de calidad, son fuentes de bienestar para los pueblos y ciudades, y de riqueza para la agricultura y la industria.

En los tramos de los ríos Ibéricos, donde las riberas han sido poco alteradas y sus aguas fluyen limpias, habita el mirlo acuático durante todo el año. El único ser vivo del planeta, que se alimenta con los insectos que habitan bajo las piedras del fondo de los ríos. La presencia de una pareja de mirlos acuáticos criando en un tramo de un río, nos está indicando que esas aguas tienen una calidad sobresaliente, pues en ellas habitan insectos bioindicadores como él, con los que se alimenta. 



La imagen de un roble viejo, de unos ocho siglos de vida, es la historia viva de una comarca geográfica de España, que estuvo cubierta hace tiempo por extensos montes maduros... Un roble que ha soportado durante siglos podas brutales, como muestra su porte; rayos, como nos cuentan algunas zonas altas de su tronco, grandes nevadas, heladas... Y las últimas cortas que hubo en la zona, en los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, de las que se salvó, porque su porte carecía de calidad para el maderero. 

En tan sólo cinco siglos, la piel de España ha perdido casi por completo el patrimonio forestal natural que formaban sus montes. Hoy, lo que queda, son los restos puntuales de aquella selva que cubría La Península Ibérica hace dos mil años. Dehesas y montes en diversos grados de explotación y regeneración, y extensas manchas de monte bajo, formadas por jaras y brezos, donde el monte alto de robles, hayas, encinas y alcornoques apenas puede prosperar, porque las condiciones climáticas están manipuladas y hoy apenas llueve con regularidad en España.


El saber popular de la gente del campo, nos dice que hay especies que hacen monte. Durante todo el otoño, hay un enorme ejército pacífico de seres vivos, que debido a de sus hábitos de vida, siembran de semillas los montes ibéricos. Semillas, que se convertirán en árboles y arbustos la próxima primavera.

Pequeños mamíferos como las ardillas, ratones de campo, lirones caretos y grises, y aves como las grajillas y los arrendajos, esconden y entierran muchas bellotas y hayucos. Otros, como los mirlos, zorzales y currucas, consumen muchos frutillos carnosos, dispersando su semillas por donde se mueven. En la imagen vemos a una grajilla buscando semillas entre las hojas del suelo del monte.



España, debido a su situación geográfica, tiene una serie de climas, altitudes y regiones históricas, que la hacen única en el mundo. Tiene una cultura ancestral popular viva, muy grande en muchos aspectos, donde se une lo pagano con lo religioso. Dice el refranero, que por San Martino (día 11 de noviembre) el invierno viene de camino; si le dicen detente, llega por San Clemente (día 23); y aunque venga retrasado, por San Andrés (día 30) ya ha llegado. San Martín, marca el último veranillo del año en La Península Iberíca; el veranillo del membrillo, cuando madura la fruta.

La mañana de finales de noviembre, llega a la ribera del río arropada por una ligera niebla. Los chopos, los alisos y los sauces, cubiertos por ocres variados, se están desprendiendo de sus hojas, pues en la próxima estación que está entrando, no las van a necesitar. 



En las dehesas y en las riberas de algunos ríos de la Península Ibérica, los novillos se van haciendo toros al cumplir los cuatro años.

El toro bravo, junto con el bisonte europeo, son los dos grandes bóvidos europeos que han sobrevivido a la extinción. A la sobreexplotación irracional de los recursos naturales, y a las desacertadas gestiones que casi han destrozado Europa.

El bisonte, llegó a extinguirse en los bosques donde habitaba, a principios del siglo XX. Gracias a los ejemplares que quedaban en los zoológicos, pudo recuperarse la especie, después de varias décadas y un presupuesto económico elevado.

El toro bravo, siempre ha estado unido a la cultura ibérica desde el hombre de cromagnon. Una cultura basada en los montes y dehesas, donde habita con una serie de especies ibéricas como él. Un superviviente de nuestra fauna, que ha evitado la extinción gracias a la cultura.



jueves, 24 de septiembre de 2020

LAS CONSECUENCIAS AMBIENTALES, SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA GEOINGENIERÍA O LAS ESTELAS DE FUMIGACIÓN EN LOS CIELOS DE ESPAÑA


Los cambios climáticos naturales, son fenómenos naturales. Si son provocados por el ser humano, a través de la geoingeniería, debería de llamarse manipulación climática, no cambio climático.

La geoingeniería o ingeniería climática, es un conjunto de técnicas que incluyen la manipulación deliberada del clima, de una región, de un país o de un continente, con el objetivo de alterar el clima con fines militares o comerciales.





Los ciudadanos no podemos confirmar desde el suelo, los productos con los que fumigan los aviones o drones que surcan los cielos, pero si podemos coger muestras de los productos químicos y nanotecnología que caen en pueblos y ciudades, en montes y zonas cultivadas.

Legalmente, todos los productos químicos y sistemas con los que se están fumigando los cielos para manipular el clima, están registrados en las Oficinas de Patentes y Marcas.

La geoingeniería está arruinando el clima y el medio ambiente en España. Es un hecho ilegal, inconstitucional, probado. En consecuencia, el cambio climático como tal, no existe, existe la manipulación climática que estamos viviendo. Vamos a llamar a los hechos por su nombre.




Dos de los productos más letales que se están vertiendo en los cielos del planeta para alterar y manipular el clima, a través de las fumigaciones que realizan a diario aviones y drones, son las tierras de diatomeas y el aluminio en escamas, inferiores a un milímetro. Las tierras diatomeas afectan negativamente a los sistemas cardiorrespiratorios de todos los seres vivos y matan directamente a los insectos, especialmente cuando cambian la cutícula (cuando mudan)

El aluminio está acabando con la vegetación autóctona, con los cultivos naturales hoy llamados ecológicos, y produciendo multitud de enfermedades en los seres vivos, incluidos los seres humanos.






Los análisis de los compuestos que liberan los gases que fumigan aviones y drones en los cielos de España a diario, para intervenir y manipular el clima, están formados por escamas de aluminio, bario, arsénico, titanio, manganeso, cadmio, silicio, polvo de diatomeas, polvo de carbón, materia orgánica, polímeros sintéticos, nanomateriales, agentes patógenos: bacterias, hongos, virus...

El hidróxido de aluminio liberado en las fumigaciones, contribuye a la aparición de enfermedades neurodegenerativas, como el alzheimer, tumores en los pechos de las mujeres, casos de iptus, enfermedades cardiorrespiratorias, parkinson, autismo infantil y juvenil. Las muestras de lluvia recogidas, revelan unos valores muy altos de aluminio y de otros metales.

La organización Mundial de La Salud, advierte que la concentración alta de polvo de diatomeas dispersas en el aire, es nociva. Perjudica seriamente a los pulmones, creando fibrosis leve, y enfermedades cadiorrespiratorias y coronarias asociadas.



En la fotografía, hecha la mañana del día 18 de noviembre de 2020, vemos el cauce de un arroyo de montaña del centro de España, completamente seco.

Como podemos observar, su cauce está poblado por pasto nuevo y cubierto por las hojas que han tirado los fresnos que habitan en sus orillas, debido a que no ha corrido agua por él, desde hace muchos meses. En la fecha que se hace la fotografía, debería de corre el agua por su cauce desde mediados de octubre.

Estas son algunas de las consecuencias de la geoingeniería, de las fumigaciones que se hacen a diario en los cielos de España, con productos criminales que alteran y manipulan el clima; que día a día, van matando poco a poco a los ciudadanos de este país, con enfermedades degenerativas, cardiorrespiratorias, neumonías, gripes, cánceres, ictus... Bajo el título falso de un cambio climático artificial programado, que no tiene nada que ver con la contaminación atmosférica, como se está engañando a los ciudadanos. Una manipulación del clima, que se inició en España a principios de los años 80.




lunes, 21 de septiembre de 2020

EL MUNDO NATURAL DEL TORO BRAVO. OTOÑO






El otoño marca el comienzo del año venidero en el mundo del toro bravo. Es la estación de las lluvias, que templan el ambiente abrasado por el verano. Es época de bonanza para todos los habitantes del monte, pues la mayoría de los arbustos están cargados de frutos, moras, majoleras, escaramujos, endrinas. Las encinas, los alcornoques, las coscojas, los quejigos, los melojos y los enebros, van a proporcionar una importante cosecha de frutos a lo largo de la estación y el comienzo del invierno.

Es la estación de la emigración. De los que se van a África para pasar el invierno, y los que llegan del centro y norte de Europa en busca de un clima mediterráneo más llevadero. Millones de aves van a pasar por los montes y dehesas donde vive el toro bravo, en busca de territorios más benignos donde vivir en otoño y en invierno. Papamoscas, petirrojos, palomas torcaces, tórtolas, patos, rapaces, grullas...

Es una época tan benigna, que ciertas especies crían, debido a las temperaturas y a la abundancia de alimento, lirones caretos, erizos, conejos... Otras, como los ciervos, los gamos y las cabras monteses inician el celo, dejando la semilla sembrada, que nacerá la próxima primavera. En ciertas zonas de La Península Ibérica se inicia la paridera de las vacas bravas.

Después del duro y agobiante verano, los toros y las vacas bravas llegan algo delgados al otoño. Los añojos, erales y utreros, llegan muy cambiados, algo destartalados. Con un aspecto que se va a ir fijando en los próximos meses. A lo largo de la estación, se van cubriendo de una espesa manta de pelo largo fino, que les va a proteger del frío y los hielos que están por llegar.

El otoño es la estación de las luces, de los colores, de las lluvias, de los cambios naturales en los montes ibéricos. Una época de bonanza, donde abunda la comida y el buen tiempo, donde el clima determina el éxito natural del próximo año.





domingo, 26 de julio de 2020

AQUEL VERANO DEL 2020


El mundo natural, el real, el auténtico, sigue su ritmo, no se detiene... Por estas fechas, cuando el verano llega, los pollos del azor se están marchando del nido. Todavía pasarán unos cuarenta días en el territorio de los padres, antes de lanzarse a la aventura por los montes ibéricos...



El día 28 de junio, se cumple un año del incendio que abrasó unas 4000 hectáreas de montes, en los términos municipales de Almorox, Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y Las Rozas de Puerto Real. Un año después, la situación ambiental en la zona... es la que muestra la fotografía. Que cada cual la juzgue. 



Las lluvias de la primavera pasada, escasas, corrieron durante pocos días por los arroyos de la sierra. Apenas drenaron las fuentes y los manantiales, secos y resecos por la sequía estival.
Los montes y las dehesas se enfrentan a un verano muy seco y extremadamente cálido, en el que no llegan las necesarias lluvias de las tormentas, que contrarrestan los calores y mantienen con vida los montes ibéricos y sus habitantes.
Los ganaderos lo tienen que estar pasando muy mal, pues en las dehesas no hay agua y apenas hay comida. Doble trabajo y costes todos los días, para mantener la ganadería.
El clima, el agua, son dos bienes naturales, esenciales, para que la vida fluya... Si manipulan el clima, si le altera, se rompe la cadena de la vida



En el valle alto del Río Lozoya se localizan manchas de roble donde todavía sobrevive el mayor escarabajo de Europa, el ciervo volante (Lucanus cervus) Esta especie protegida, cada año más escasa, ya ha desaparecido de muchos montes atlánticos del territorio nacional.
Aquella mañana de mediados de julio del presente, no conseguí ver ni un sólo ejemplar por todas las zonas que visité. Apenas vi algún saltamontes y algunas mariposas. Estuve buscando mantis religiosas, pero, esta especie está corriendo el mismo camino que el ciervo volante. Este ejemplar, macho, se fotografió sobre el tronco de un roble en julio de 2013.
En los viejos robles, hace treinta años, habitaban colmenas salvajes de abejas. Hoy, han desaparecido prácticamente de los montes ibéricos.
En los últimos 30 años, la intervención premeditada del clima ha influido negativamente sobre la vida de los insectos. Uno de los eslabones más importantes de la vida del planeta. Los encargados de polinizar la flora y los cultivos; de alimentar a una parte muy considerable del siguiente eslabón de la cadena de la vida.



La semana que hemos pasado, la del 27 al 31 de julio, ha sido extrema en cuanto a las temperaturas. Todos los días, en horas puntas, el termómetro ha marcado los 55ºC al sol, en el monte y en el cinturón metropolitano de Madrid. No ha marcado más, porque ese era el tope del termómetro que he utilizado. A la sombra, el aire caliente era como una manta de lana, y las noches, han sido una pesadilla.
En estos 15 días, de los tres manantiales que aguantaban en el monte, sólo sobrevive uno muy mermado. Con él va la vida de su fauna, que aguanta a duras penas los rigores de otro verano impuesto. De otro verano manipulado por la geoingeniería, que está destruyendo el clima y la vida de La Península Ibérica. Incendios, especies de nuestra fauna que año tras año se hacen más escasas, enfermedades cardiorrespiratorias...
En horas puntas, cuando el calor se hace insoportable, el mirlo común se acerca al manantial para saciar la sed y bañarse. Gracias a los recursos naturales puntuales, la vida puede seguir durante un tiempo...

Los grandes robles centenarios han desparecido de la mayoría de las manchas ibéricas. Hoy podemos encontrarlos en las dehesas históricas; montes protegidos de difícil acceso; medio ocultos por los tallares de montes que se han sobreexplotado hasta hace apenas treinta años; o dispersos entre los retales forestales que medio cubren el territorio nacional. Este que vemos en la fotografía, melojo, con una edad entorno a los cuatrocientos años, se localiza en el valle alto del Río Lozoya, en La Sierra de Guadarrama. Julio de 2020.



El verano sigue... El ambiente que se respira en pueblos y ciudades es triste, es incierto... En los montes de España la vida continúa, a pesar de los incendios forestales, las sequías y un clima modificado, que no permite que se formen tormentas, que rieguen nuestros resecos montes.
Los que llegaron al mundo en primavera, ya saben lo que cuesta vida. El pequeño corzo, con tres meses, sigue a su madre por el claroscuro del monte, en busca de pastos, un lugar tranquilo y fresco donde descansar y una fuente donde calmar la sed... Para él, el mundo y la vida se fundamenta en la calidad ambiental y la tranquilidad del monte donde habita, la abundancia de alimento y sus enemigos naturales.




Mediado el mes de agosto, en la mayoría de las localidades del norte y centro de La Península Ibérica, empiezan a parecer unos pájaros de discretos colores y notorio canto, que se hacen notar. Son los papamoscas cerrojillos, conocidos en muchas localidades de España por otro nombre. Un pájaro de verano, como el papamoscas gris y el colirrojo real, que están cruzando La Península Ibérica por millones en sus viajes migratorios, hacia África tropical. Durante esta emigración por nuestra Península (de principios de agosto a finales de octubre) estos millones de pajarillos van a consumir tal cantidad de insectos, equivalentes tres o cuatro veces al peso de su cuerpo (13 gramos). El mejor insecticida del mundo, que no cuesta nada, y alegra con su conducta los lugares por donde pasan.



El sol de la maña se cuela por el laberinto del monte... Formado por encinas, enebros, brezos y romeros... El ambiente natural del ciervo.
Dentro de un mes, con el comienzo del otoño, cuando haya tirado el correaje que cubre sus cuernas, el temperamento y el celo le van hacer salir del monte a los claros, en vusca de las ciervas y sus competidores...




La situación actual por la que pasa la tórtola común (Streptopelia turtur) es muy crítica. Este año apenas se han visto por los montes de Madrid. En los últimos 10 años, ha desparecido de muchas zonas geografícas de la Península Ibérica como nidificante. En las sierras bajas, donde era común, se ha enrarecido.
En cuetión de treinta años, las matanzas que se han hecho en nombre del deporte de la caza, en España y en Marruecos, durante el paso y la media veda, cuando muchas parejas todavía están criando; y la intervención del clima, a través de la geoingeniería, que impide que haga las tres nidadas, ha puesto a la tórtola común en la vía de la extinción.




Este verano, como el anterior y los últimos cuarenta, se han producido en España innumerables incendios forestales. Algunos, sobre los restos forestales de los incendios que se propagaron intencionadamente hace años.
A través esta desgracia, que está arruinando el patrimonio natural y económico del país, se ha creado un gran negocio que consume parte de los presupuestos del Estado. Si hay humo, tiene que haber fuego, o no hay presupuestos para apagar ese humo. Más aviones, más helicópteros, más camiones, más máquinas para hacer cortafuegos, más departamentos, más asesores técnicos, más retenes eventuales... Pero los incendios forestales no paran de crecer y propagarse por las cuatro esquinas de La Península Ibérica.
Ver el artículo, Los Incendios Forestales. Un Problema Ambiental, Social y Económico que está Arruinando a España. https://youtu.be/C25X4-8GBZE


En el claroscuro del arroyo, el joven colirrojo real hace un pequeño descanso sobre el tronco de un sauce. Hoy es el último día del verano. Con él se van millones de pequeños pájaros insectívoros, hasta sus zonas de invernada en África, donde pasarán el otoño y el invierno. Cuando vuelva a lucir la primavera, los volveremos a ver.


domingo, 28 de junio de 2020

LAS CONSECUENCIAS DE LOS INCENDIOS FORESTALES



Esto es lo que queda a los cuatro días de apagarse el incendio. Antes de llegar a esto, hay que tratar de que no suceda.






Ejemplar de castaño con unos mil años de vida, casi consumido por uno de los incendios intencionados a principios de los años setenta del pasado siglo, en La Sierra de Gredos. A pesar de su aspecto, sus restos siguen echando vida (hojas) todas las primaveras. Pero, este bosque no volverá a ser nunca lo que fue, con estos árboles monumentales.

domingo, 21 de junio de 2020

EL MUNDO NATURAL DEL TORO BRAVO. VERANO.








A primeros de junio el verano ya se siente en los montes mediterráneos. Las temperaturas van subiendo progresivamente, hasta hacerse extremadamente cálidas. Las precipitaciones son de carácter tormentoso. Gracias a estas torrenciales lluvias, el monte mediterráneo puede llegar en optimas condiciones al otoño.

La vida se ralentiza durante las horas centrales del día. Sólo se manifiesta durante la noche, al amanecer y la caída de la tarde. La flora soportar la agresiva radiación del sol, la escasez de lluvias y la nula humedad ambiental.

Los mamíferos que han criado durante la primavera, anda ahora por el monte en compañía de sus crías. Algunas aves están terminando de criar, y otras van acompañados de sus pollos a las fuentes y en busca de alimento. Los anfibios se resguardan en los cursos fluviales y lugares frescos durante el día. Cuando se pone el sol, inician sus actividades. Los reptiles son los que más se benefician de las altas temperaturas del verano. Cuando el resto de la fauna está al resguardo de las altas temperaturas, ellos inician sus actividades.

Las vacas bravas, acompañadas por sus becerros, pastan y transitan por el monte durante las “horas frescas”. Del medio día a la caída de la tarde, sestean en ciertas querencias donde se alzan grandes árboles. Están gordas y lustrosas, como sus becerros, debido a los abundantes pastos de la primavera.

Los añojos y los erales van cambiando de aspecto con el paso de los meses. Los novillos se van pareciendo a ese toro que llevan dentro. Algunos no van a llegar al verano, como consecuencia de las peleas.

Los toros están en plenitud, completamente formados. Ahora es complicado verlos por el monte, pues sólo salen de sus querencias cuando cae la tarde.

El verano es una estación agradable por su estabilidad, pero duro por su clima. Un clima que ha condicionado a los montes mediterráneos y a sus habitantes, durante miles de años, a unas condiciones naturales extremas...