google-site-verification=W4JiPUkp_G2kZZVS-o62liN40WEVgPWgCCloRv-xIdc la luz del monte: mayo 2019

lunes, 27 de mayo de 2019

LAS CONSECUENCIAS DE LA SEQUÍA QUE VIENE...



Después de pasar un invierno extremadamente seco, uno de los más secos de los últimos cien años, las escasas lluvias de esta primavera apenas han corrido por los arroyos del monte.
En los últimos 19 años esta imagen se ha repetido dos veces. Las continuas sequías encadenadas, el déficit hídrico (por no decir ya inexistente) que presentan los suelos y los pequeños acuíferos de la sierra, han conseguido que los arroyos ya no corran con regularidad, desde el otoño hasta entrado el verano.
Lo que más preocupa al ver la imagen, es que esta situación se ha producido en plena primavera, cuando se supone que los ríos, charcas y arroyos tienen que estar llenos de agua, y el monte debe de estar a rebosar de verdes.




La situación por la que están pasando los encinares asentados sobre arenas del centro de Madrid, es todavía más preocupante y más grave. En la imagen vemos un majadal de juncos, ocupando el fondo de un pequeño valle, en el interior de una mancha mediterránea de encinas. En esta época del año debería de estar inundado por el agua de las lluvias, y por los aportes hídricos de los acuíferos someros.




Al observar la fotografía con detenimiento, tomada el día 10 de octubre de 2012, podemos ver como los verdes característicos que cubren las hojas de las encinas, han desaparecido. Han sido sustituidos por naranjas y rojos artificiales, como consecuencia de las altas temperaturas y la sequía que ha machacado al monte.

Los meses de junio, julio, agosto, septiembre y octubre de 2012, fueron secos y extremadamente cálidos en el centro de Madrid. A este clima se unió el déficit hídrico de los últimos doce años y la sobreexplotación del acuífero de la zona, el Acuífero Terciario Detrítico Nº14. Las consecuencias ambientales para los encinares que habitan sobre arenas próximos a Madrid, fueron devastadoras. Cientos de encinas centenarias, de doscientos y trescientos años, murieron en todos los montes.

En varios puntos del centro de La Comunidad de Madrid, se está sobreexplotando el acuífero Nº 14 a través de pozos concentrados, que suministran agua a la industria, el consumo humano, las urbanizaciones y los campos de golf. Esta sobreexplotación ha creado grandes conos de depresión freática, donde ya no hay agua a ciertas profundidades, y donde ya no se produce el fenómeno natural de la transpiración de la humedad del acuífero en los meses cálidos, desde las capas profundas hasta las superficiales. Este fenómeno mantiene vivos a los montes mediterráneos durante el verano.




Cientos de encinas, quejigos y alcornoques, presentan un estado físico muy deteriorado, lamentable, penoso. Están muy debilitados, debido al estrés hídrico que llevan soportando durante los últimos 19 años. Están enfermos y se están muriendo.




En el año 2015-16 cientos de encinas centenarias como la que vemos en la fotografía, se talaron en ciertos montes mediterráneos del centro de Madrid, para tapar la catástrofe ambiental que están causando las sequías encadenadas y la sobreexplotación puntual de El Acuífero Terciario Detrítico Nº 14. Incumpliendo la Ley de El Parque Regional de La Cuenca Alta de El Río Manzanares y alguna más.




El invierno pasado y la primavera presente están siendo muy secos y cálidos. No ha llovido ni la mitad de lo que cae habitualmente. 
Mientras todo esto ocurre en Madrid y en muchos puntos de la geografía de España, seguimos mirando al cielo a ver si llueve...