domingo, 1 de septiembre de 2019

LOS BOSQUES ATLÁNTICOS DEL SISTEMA CENTRAL. OTOÑO



A mediados de septiembre el otoño comienza a notarse en los bosques atlánticos que cubren los valles del Sistema Central. Con las primeras tormentas el clima se suaviza y los arroyos vuelven a correr en todos sus tramos. La mayoría de los pájaros y algunas rapaces que han criado en sus bosques ya se están moviendo. Unos pasarán el invierno en los montes de las campiñas y el sur de La Península. Otros lo pasarán en el continente Africano. Es época de viajes, de amores, de recolección de frutos... De experiencias diarias para todos los habitantes del bosque, en una época cambiante y única en el tiempo, porque lo que ocurra este otoño, será diferente en muchos aspectos a lo que suceda en los otoños venideros.

Las hayas, los robles, los castaños, los mostajos, los avellanos, los endrinos... están cargados de abundantes frutos, muy importantes para toda la comunidad del monte. Gracias a estos alimentos, van a poder aguantar el invierno los habitantes que se queden. Los frutos que no consuma la fauna y no se pierdan por las heladas, se convertirán en la nueva generación del bosque la próxima primavera.

Por todas partes van apareciendo setas de diferentes especies. Unos seres que tienen mucha importancia para el bosque. Algunas son deliciosas, otras, alucinógenas y mortales para el que no las conoce.

Si el otoño entra con lluvias y se mantienen hasta entrado diciembre, las temperaturas se templan y las heladas y las nieves llegan tarde. Los árboles y los arbustos van experimentando a lo largo de septiembre, octubre y primeros de noviembre, una metamorfosis de color. Cada especie va a sacar a relucir una gama de colores diferente, que la va a identificar en el dosel forestal. Los tonos amarillos limones de los abedules; naranjas y rojos de las hayas; amarillos y ocres de los robles y fresnos; rojos vivos de los cerezos silvestres; amarillos de los sauces y chopos; ocres de helechos y alisos... Durante varias semanas estos montes van a crear un espectáculo de luces y colores inigualable.

El otoño es mágico. Es el carnaval de vida de los bosques atlánticos... Sólo tienes que entrar en sus bosques para vivirlo... Si quieres después contarlo.







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