sábado, 19 de diciembre de 2020

EL INVIERNO YA HA LLEGADO...

Las primeras nieves del año dejan imágenes que se recuerdan en el tiempo. Imágenes de tiempos vividos, que pierden su nitidez con el tiempo, pero que quedan imborrables en la fotografía. Aquella tarde de la víspera de Reyes de 1999, la dehesa seguía cubierta por una espesa nevada de unos veinte centímetros, que cayó la noche del día anterior. Los toros bravos buscaban los pastos debajo las encinas y los quejigos, donde menos espesor tenía la nieve. En un pequeño valle de la ladera, con la puesta del sol, se cruzó el toro que vemos en la fotografía.


A lo largo de este invierno vamos a vivir días muy variados, en cuanto a la climatología y a las situaciones que se van a suceder.

Va a ser un invierno distinto a los anteriores, donde los acontecimientos naturales y sociales, van a marcar el rumbo del año venidero. Dice el refrán, que “de Pascuas nevadas, primavera con galas” Falta hace que nieve y que llueva este invierno, para que se limpien bien los cauces fluviales de nuestra geografía y se recarguen los acuíferos, que están bajo mínimos.

Todavía quedan unos días para que termine el año. Con esta imagen, típica de la España auténtica, me despido del 2020. Feliz 2021.

 


Las primeras nieves del invierno no han cuajado en los altos de las montañas. Las ligeras lluvias de este otoño, escasas, pintan los claros y los prados de verde. Ahora, los montes caducifolios se muestran con otras formas, otras dimensiones. Los árboles y arbustos ya se han desprendido de sus hojas, pues no las necesitan para vivir durante la estación. El ambiente es húmedo, fresco, renovado. Por el cielo se ven las siluetas de algún milano real, ratonero común o corneja. Por los árboles y arbustos, se ven algunas familias de trepadores azules y de mitos, carboneros, herrerillos, un pico menor, algún petirrojo señalando su territorio... Y el ladrido de un corzo, acompañado de dos hembras, que delata mi presencia por esa zona del monte... El invierno ya ha llegado para quedarse. Tenemos unos tres meses para vivirle... Como nosotros entendamos.


martes, 1 de diciembre de 2020

EL MUNDO NATURAL DEL TORO BRAVO. INVIERNO




Entrado diciembre, el invierno ya se siente en las riberas y en las dehesas mediterráneas donde habita el toro bravo. Los días son más cortos que las noches. La humedad y el frío que reina en el ambiente, se refleja en los fresnos, en los sauces, en los chopos de ríos y arroyos, en los amaneceres blanqueados por la escarcha.

Los toros y la vacas, los zorros, las garduñas, los corzos, los ciervos... se cubren de una espesa manta de pelos largos y tupidos, que les van a proteger de las frías y heladas noches. De los días que están por venir.

Muchas aves, venidas del centro y norte de Europa, o de las montañas ibéricas, invernan en los cauces fluviales y las dehesas. Grullas, palomas torcaces, zorzales, petirrojos, chochas perdices, cormoranes, patos, gavilanes, milanos reales... ocupan el sitio de los que nos dejaron en otoño, que se fueron a África en busca de un clima más cálido.

El frío y la escasez de alimento, activa el comportamiento de todos los habitantes. Desde que amanece hasta que el sol se pone, o vuelve a salir al día siguiente, se dedican a la búsqueda de recursos para alimentarse.

Con las bellotas de encinas, quejigos y alcornoques, los toros y las vacas han engordado. Ahora, van a tener que tirar de todos los recursos naturales para afrontar el invierno. Los pastos, las hojas de árboles y arbustos y los últimos frutos del año, van a ser esos recursos. Las vacas, en plena gestación, van a necesitar un aporte extra de comida.

En algunas vacadas, nacen los primeros becerros del año. Los añojos, erales y utreros, ahora, prácticamente son erales, utreros y toros. Su comportamiento va a cambiar mucho con la edad a lo largo de la estación. Al final, con el inicio de la primavera, los utreros y los toros, dependiendo de la casta y de la estirpe, tendrán numerosas peleas, en las que varios ejemplares van a morir o van a sufrir lesiones de variadas consideraciones, como consecuencia de las cornadas.

El invierno, aunque no lo parece, es una estación llena de contrastes. Con días muy duros y difíciles, en los que las lluvias, días de nieve y continuas heladas, ponen a prueba a todos los habitantes del campo. También tiene días soleados, con temperaturas más benignas, en los que la vida se manifiesta con alegría por todas partes.

Una estación del año, que da la mayoría de edad a gran parte de los jóvenes que nacieron la primavera y el verano pasado. Una estación que hace más fuertes a los individuos sanos, y les abre el camino como futuros padres para la primavera que viene. Una estación dura, natural, que deja los montes y las riberas con los suficientes recursos naturales sembrados, para que la primavera que está por llegar, explosiones de vida por todas sus áreas.