jueves, 22 de abril de 2021

LA PRIMAVERA. LA ÉPOCA DEL AÑO QUE DESPIERTA LOS SENTIDOS.


Esta primavera que estamos soportando, no está siendo fácil para las especies de habitan en los montes ibéricos, como consecuencia de este clima manipulado, que nos están vendiendo con el nombre de cambio climático, que nos quieren imponer en el presente y el futuro.

En el centro de España, se han perdido puestas de águila real y de imperial, de parejas que criaban regularmente todos los años, que sacaban 1-2 y 2-4 pollos respectivamente. Las medianas y pequeñas rapaces, han bajado el número de pollos, de 4 a 2 o 1. La mayoría de la avifauna sólo va a realizar una cría, algunas especies se atreverán con la segunda, de tres o cuatro. Los montes se han convertido en desiertos verdes resecos, en los que el conejo apenas se ve. Las palomas torcaces, antes muy abundantes, apenas crían en ellos. Si el conejo desaparece de los montes mediterráneos ibéricos, el resto de las especies se va con él, pues es la pieza de la cadena cadena que mantiene el equilibrio ecológico. Cuando salgáis al campo, fijaros en el número de insectos que saltan o vuelan ante vuestra presencia. En los montes de Madrid, casi han desaparecido los insectos. Sin ellos, especies tan importantes como las perdices, los sisones, las tórtolas y la mayoría de las aves, va a criar muy mal.

Estamos a finales de mayo, un mes meteorológico que no se ha comportado de forma natural, debido a la manipulación diaria que está teniendo. Las temperaturas no han sido regularmente templadas, hemos tenido días muy fríos, por debajo de los 5ºC y muy cálidos, por encima de los 40ºC. Las lluvias han sido tan escasas, que podemos decir que no ha habido, pues apenas han mojado en suelo del monte. Mayo es un mes muy importante para los montes, para la agricultura, para los cursos fluviales... para la vida, pero si siguen manipulando nuestro clima, para imponer su agenda 2030 y la burbuja del de cambio climático, van a terminar de matar el patrimonio natural, las culturas ibéricas y la economía rural.

Si dais un paseo por uno de esos montes maravillosos que hay en nuestra geografía, ir con un poco de cuidado, pues ahora la mayoría de la fauna está criando. Pero ir con cuidado, no quiere decir que no nos fijemos por donde pasamos y aprendamos de lo que vemos. Con respeto y cuidado, podemos disfrutar de nuestro patrimonio natural, que para eso está. En la fotografía, hecha hace unos días, vemos un nido de azor con dos pollos, macho y hembra, de unos 10-15 días de edad. Vemos al padre, que ha entrado al nido para dejar una presa, que luego la madre repartirá entre los pollos. Esta pareja sacó el año pasado tres pollos, dos hembras y un macho.



La situación por la que pasa el conejo de monte en La Península Ibérica, es alarmante, grave y curiosa. En la mayoría de los montes donde era muy abundante hace sólo cuatro décadas, ha desaparecido casi por completo. Sin embargo, en las inmediaciones de carreteras, vías del ferrocarril, grandes parques urbanos y terrenos abiertos donde está prohibida la caza, es abundante.

En los años ochenta, introdujeron en España la neumonía hemorrájico vírica. Una enfermedad que ha exterminado al conejo en la mayor parte de los montes de la península; una enfermedad que mantiene en jaque al lince ibérico, al águila imperial ibérica, al águila perdicera, y mantiene a raya a toda la comunidad faunística, pues es la base de la cadena ecológica.

Hoy, en la mayoría de los montes mediterráneos ibéricos, apenas quedan conejos, como consecuencia de las fumigaciones que se hicieron con la enfermedad NHV (neumonía hemorrájico vírica) en los ochenta, noventa, y en el presente, de forma encubierta, ilegal y criminal. En ciertas fincas, donde al año se cazaban por miles para el consumo humano, hoy apenas existen. Por más medidas que ponen los propietarios, para que el conejo no desaparezca y sea abundante, no terminan de conseguirlo.

La primavera de este año 2021 nos está dejando algunas lluvias, aunque muy escasas para lo que los montes necesitan. Los calores tempranos de marzo, y los fríos a destiempo de finales de abril y principios de mayo, no están viniendo bien para que la fauna crie como es debido. Pero la vida, con todas las zancadillas que le puede poner esa mano negra que planea por el mundo, sigue...




Mediado el mes de abril, la primavera se deja sentir en todos los ecosistemas ibéricos. La fauna se encuentra en pleno ciclo reproductor, uno de los periodos más importantes de su vida. Ahora, tenemos que tener un poco de cuidado cuando salgamos al campo, pues en cualquier lugar del monte puede haber una especie criando, y sin darnos cuenta, podemos malograr esa cría si se encuentra en un periodo crítico. A partir de estas fechas, podemos encontrar por los montes pollos de rapaces nocturnas y crías de corzos, entre otros, que pueden dar la sensación de que sus padres los han abandonado. Nada más lejos de la realidad, simplemente se encuentra en esa zona del monte, porque viven ahí. Les podemos observar un minuto, hacer una fotografía, y marcharnos de la zona lo antes posible.

En un valle del Sistema Central, excavado por el tiempo y el río, al pie de unas matas de encina, descansan dos pollos de búho real. Ya se han marchado del nido, donde nacieron a mediados de enero. Todavía les queda por pasar toda la primavera y el verano en compañía de sus padres. Cuando llegue el otoño, los dos juntos abandonarán el valle.



Abril es el mes que abre las puertas a la primavera. La época del año con más vida, en la que todo arranca con aires renovados, con esa chispa que nos da fuerza para ir hacia delante. Que no te roben el mes de abril.

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