La cornicabra, aun sin hojas, nos deja ver la silueta del corzo. En los últimos 25 años, el corzo ha vuelto a poblar de forma natural, todos los montes mediterráneos y las riberas arboladas del centro de España, a pesar de la caza furtiva y del alto número de ejemplares que mueren en las carreteras.
Hace treinta años, si queríamos ver un corzo los que vivimos en Madrid, teníamos que ir a ciertas zonas de las sierras de Guadarrama o de Ayllón.
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