El toro bravo ha evolucionado con el clima, en zonas geográficas cubiertas de montes variados.
Necesita el bosque para alimentarse, para protegerse de las molestias, de las inclemencias meteorológicas, para traer al mundo a las nuevas generaciones.
Es una especie adaptada a las zonas geográficas donde ha evolucionado en los últimos cien mil años. Está capacitado por evolución para resistir sin ningún problema los cambios anuales de estación. Las nevadas y los hielos, las lluvias continuas, los calores del verano, el aumento de insectos durante la primavera y el verano. La alimentación variada que le aportan las estaciones en las zonas geográficas y dehesas donde habita.
El toro y la vaca brava no necesitan todas esas vacunas que se les pone al ganado doméstico. No las necesitan.
Si las condiciones climáticas anuales son regulares, con periodos de lluvias durante el otoño y la primavera, lluvias y nevadas en invierno, y tormentas durante el verano, las dehesas donde habita le van a proporcionar el alimento variado y necesario para vivir y desarrollarse sin ningún problema.

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