Los pequeños herrerillos capuchinos, carboneros garrapinos, trepadores azules, pinzones comunes y reales, zorzales comunes y charlos, mirlos comunes, gavilanes... Se marchan de sus territorios naturales, no porque no soportan el frío, pues están adaptados por evolución para aguantar todo tipo de inclemencias naturales. Se van como consecuencia de la climatología adversa, al no poder encontrar alimento, pues todo esta cubierto por la nieve y el hielo.
Debido a sus pequeños cuerpos y su metabolismo, no pueden almacenar grasas para subsistir durante varios días, pues el frío activa sus cuerpos y quema en poco tiempo las pocas reservas que tienen. En consecuencia, si no se van rápido a otras latitudes más benignas, donde pueden encontrar alimento, sucumben.
En condiciones normales, un herrerillo capuchino con reservas de grasa puede soportar sin comer entre uno y dos días. Con temperaturas por debajo de -5ºC, sin ningún recurso para alimentarse, muere en horas.
Un gavilán, en condiciones normales puede aguantar sin alimentarse unos dos días. Con temperaturas por debajo de -5ºC, con todo su territorio cubierto de nieve, donde faltan sus principales presas, los pequeños pájaros, o se va, o en 24 horas cae, dependiendo de las grasas que tenga acumuladas.
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