En la mayoría de los yacimientos arqueológicos que se están excavando en la Península Ibérica, han aparecido cráneos y huesos de toros. En las pinturas levantinas, tampoco falta la figura de este animal. Un ser vivo, que desde la más temprana edad del hombre, hace más de quinientos mil años, ha despertado admiración por su estampa, su comportamiento y su temperamento.
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