lunes, 20 de julio de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. VERANO 2 PARTE.

 

El águila imperial ibérica estuvo a punto de desaparecer para siempre en las décadas de los setenta y ochenta. Como consecuencia de la desidia que siempre ha acompañado a los malos gestores que han llevado al país hacia el precipicio. La ignorancia del que entiende que todo lo que viene del campo y del monte es atrasado. La prepotencia del que paga por un coto de caza social y se cree con el derecho de disparar a todo lo que se mueve. Cuando se juntan la desidia, la ignorancia y la prepotencia, se convierten en un arma de destrucción.

En el siglo XIX venían a España científicos de todo el mundo para cazar águilas imperiales ibéricas para los museos o colecciones particulares. Daba igual la época del año, estuvieran criando o no.

Durante este siglo ocurrió el mayor desastre natural y social de España. Las desamortizaciones, las ventas de montes y dehesas del estado, de la iglesia y de los municipios. Millones de hectáreas públicas se vendieron a bajo coste a particulares. Dejando sin pastos y sin trabajo a millones de españoles que vivían de estos espacios forestales. La mayoría de estos montes se talaron o se desmontaron, para recuperar rápido el dinero de la compra. El águila imperial ibérica, como los ciudadanos que habían mantenido los montes y las dehesas en perfecto estado, se quedaron sin medio de vida.

Con el siglo XX llegaron revueltas. Guerras civiles y mundiales. La madera para construir y la leña para cocinar y calentar las casas, salió de las últimas manchas que quedaban.

En los años cincuenta se crearon las juntas de extinción de animales dañinos en todo el territorio nacional. Desde Francia vino la enfermedad de la mixomatosis. Dos balas más disparadas desde la ignorancia y la sin razón, que pusieron al borde de la extinción a la especie. 40-50 parejas localizadas en España, quedaban cuando se protegió por decreto ley a la especie a finales de los años sesenta.

Entre los años setenta y noventa murieron 110 águilas imperiales ibéricas electrocutadas, en los diferentes tendidos eléctricos que discurren a su libre albedrío por nuestros montes. Las malas artes de caza y la ignorancia, también se cobraron algunas parejas y nidos con la escopeta y el veneno.

Para rematar la extinción, a mediados de los años ochenta fumigaron todos los montes con la enfermedad neumonía hemorrágico vírica, exterminando al conejo casi por completo en las zonas más conejeras de España.

Después de este genocidio, casi es un milagro que el águila imperial ibérica siga entre nosotros.

Hoy, en el centro de España, los hijos y los nietos de aquellas águilas que consiguieron sobrevivir, se van de los últimos montes mediterráneos que quedan, porque en ellos ya no se dan las condiciones naturales para vivir y criar.

Los conejos apenas se ven por los montes, cuando en los años setenta se cazaban por miles para el consumo humano. Las perdices han desaparecido por el aumento de los jabalíes y la manipulación del clima. Las palomas torcaces apenas crían, pues tienen más alimento y mejores condiciones climáticas en los parques de pueblos y ciudades.

Hoy, cientos de miles de hectáreas de monte mediterráneo se han convertido en desiertos verdes, donde la fauna apenas existe, como consecuencia de este cambio climático artificial creado con ingeniería climática, que está exterminando la vida.

Los árboles y arbustos se mueren de sed y calor. Los insectos desaparecen como consecuencia de los productos criminales con los que fumigan los cielos todos los días del año. Los conejos se han enrarecido o casi han desparecido, con consecuencia de las enfermedades que han introducido. Las diferentes especies van desapareciendo o haciéndose cada vez menos numerosas, por diversos factores asociados al falso cambio climático, creado con ingeniería climática. Mientras, el cáncer, las enfermedades cardiorrespiratorias, neumonías, alzheimer, ictus, enfermedades oculares, artrosis... van aumentando en las personas.

miércoles, 15 de julio de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. VERANO 2 PARTE

 

En los primeros días del verano, hay tres especies muy representativas de los montes ibéricos que se encuentran criando. Las tres especies pertenecen al mismo orden, han nacido en La Península Ibérica, pero pasan el otoño y el invierno en África.

La carraca, y la abubilla que vemos en la fotografía, suelen criar en los agujeros naturales de los árboles o en los viejos nidos de los pájaros carpinteros; en el hueco de una tapia o casa vieja. Sus pollos van a ir abandonando el nido progresivamente en los primeros días de julio, según hayan ido naciendo. Si el verano viene regular y no aprieta el calor y la sequía, algunas parejas de estas especies harán otra cría.

La hembra del abejaruco se encuentra ahora incubando los huevos en el interior de una larga galería de más de un metro. Le queda todo el verano para incubar y criar los cinco u ocho pollos que saldrán del nido a finales de agosto.

domingo, 12 de julio de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. VERANO 1 PARTE

 

Hoy, las áreas de nidificación del buitre negro, donde todavía resiste, se localizan en los montes mediterráneos que cubren las sierras bajas, y en los pinares silvestres que cubren las altas montañas. Ni un sólo espacio forestal mediterráneo sobre arenas de llanura, cuenta hoy con una pareja que críe en estos ambientes.

En 1880, hace poco más de un siglo, numerosas parejas criaban en la Casa de Campo y en Los Montes de El Pardo y Viñuelas, en las mismas puertas de la ciudad de Madrid. El célebre naturalista alemán, Alfredo Brehm, gran conocedor de los espacios naturales de España en la época, cita en una crónica de un viaje ornitológico que hace con el príncipe de Austria y Hungría, en 1879, “La mayor concentración de buitres negros de la Península, se halla sin duda alguna en las proximidades de Madrid”.

domingo, 5 de julio de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESPAÑA. VERANO 1 PARTE

 

Los ciervos ibéricos tienen la distribución histórica natural en las formaciones mediterráneas, donde sobrevivieron los últimos ejemplares en el siglo XX. Desde mediados de este siglo se introdujeron en muchos montes del territorio nacional, ejemplares de Sierra Morena y de Los Montes de Toledo principalmente. En los montes históricos, El Alamín en Toledo, Cabañeros en Ciudad Real, Los Alarcones en Jaen, La Almoraima en Cádiz o El Pardo en Madrid, siempre se han criado.

miércoles, 1 de julio de 2026

LOS MONTES MEDITERRÁNEOS DEL CENTRO DE ESAPAÑA. VERANO 1 PARTE

 

Las condiciones ambientales, la abundancia de alimento y el agua que fluye por los arroyos y fuentes, hacen posible que las especies granívoras e insectívoras que habitan en los montes mediterráneos, tenga una cría, dos, más.

El clima es un factor determinante, que condiciona la vida de la flora, de los insectos, de la fauna que se alimenta de ellos. En condiciones ambientales naturales, una pareja de tórtolas comunes suele sacar dos nidadas, desde el mes de marzo que llegan a La Península Ibérica, hasta mediados de septiembre que inician el regreso a África.

En los últimos 25 años, la mayoría de las tórtolas comunes ya no hacen la cría de verano, pues las altas temperaturas impuestas por la ejecución encubierta de ingeniería climática, que altera el tiempo meteorológico, el clima, con temperaturas entre los 40ºC y los 50ºC, hacen que los huevos se se malogren.