Entrado el otoño, todos los frutos que han ido madurando durante el verano ya están en su punto. Hasta que lleguen las frías heladas que los queman, van a ser un alimento importante para la fauna y la ganadería.
Manzanos silvestre, saúcos, zarzas, rosales silvestres, serbales de cazadores, mostajos, endrinos y espinos blancos, van a ir proporcionando alimento gradualmente a los habitantes del bosque durante toda la estación.
Todos esos frutos cargados de pequeñas semillas que va a consumir la fauna y la ganadería, se van a esparcir por todo el monte durante el otoño y el invierno. La próxima primavera vendrá una nueva generación.

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