sábado, 29 de noviembre de 2025

LOS BOSQUES ATLÁNTICOS DEL SISTEMA CENTRAL. OTOÑO

 

La frondosidad y la grandeza de los bosques caducifolios atlánticos desde siempre han causado un gran respeto, pero también han levantado misterios y supersticiones en la cultura ibérica.

Todos los grandes árboles estaban venerados por los íberos y los celtíberos. Ciertas zonas geográficas, por sus minerales y sus campos magnéticos, inciden positivamente o negativamente.

Esas mujeres de edad, conocedoras de los beneficios que producen los vegetales del monte y algunos minerales, conocidas como brujas, siguen siendo populares en la mayoría de los pueblos, pero ya con otro nombre, el de curanderas o herboristas.




El otoño se caracteriza en los montes atlánticos, por las abundantes y regulares lluvias que caen durante los meses de septiembre, octubre y mediados de noviembre, con unas temperaturas templadas que favorecen la maduración de los variados frutos que producen los árboles y arbustos.

Las variadas setas que se dan en estos montes diversos, por su geografía y variedad de árboles y arbustos, son los principales bioindicadores de la calidad del otoño.

La amanita muscaria es una de las setas más características y llamativas de los montes caducifolios. Suele hacer su aparición entre finales de septiembre y principios de octubre, con los primeros temporales de lluvias.


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